Maestro: Como facilitar los aprendizajes y dar retroalimentacion

La facilitación de los aprendizajes  Parte de la siguiente premisa
El Aprendizaje Significativo es el proceso por el que una nueva información se relaciona de manera no arbitraria y sustantiva (no literal) a la estructura cognitiva del alumno.
Al aprendizaje significativo, entonces, se contrapone el Aprendizaje Mecánico o automático; en este último, las nuevas informaciones se adquieren sin que haya interacción con conceptos relevantes que existan en la estructura cognitiva
Para facilitar los aprendizajes lo mejor es u
tilizar problemas sacados de la vida real, ya que es donde el alumno se enfrenta continuamente 
 Aplicar el Aprendizaje Basado en Problemas,  saber llevar los problemas para enganchar a los alumnos y que estos se apropien de los problemas para que se vean motivados a estudiar por su cuenta.
 
Explicar los conceptos, dar ejemplos cotidianos, reales, se resuelvan ejercicios y se tenga una sección de pequeños videos, como una donde se presenten problemas de la vida real (ABP) 


Cómo conseguir una retroalimentacion efectiva el famoso feedback 

Las mejoras en la enseñanza que se fomentan desde esta evaluación para el aprendizaje dependen en gran medida de la calidad de la retroalimentacion que reciben los alumnos, y que debe ofrecer información específica de manera constructiva y en el momento oportuno; un proceso en el que deben involucrarse tanto los docentes como los alumnos y que “será más potente cuando vaya del estudiante hacia el docente, respecto a lo que saben, lo que comprenden, dónde cometen errores o cuándo tienen conceptos erróneos”. Incluye tres prácticas clave: 

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Diagnóstico: descubrir en qué punto del aprendizaje se encuentran los estudiantes. Es importante que los docentes hagan preguntas que puedan proporcionar evidencias del nivel de comprensión, ya que el 60 % de las preguntas de los docentes simplemente recurren a la memoria. Según los investigadores, “las preguntas que sondean un nivel de comprensión más profunda exigen a los estudiantes que den y justifiquen sus opiniones, hagan comparaciones, especulen y formulen hipótesis”. Y, por supuesto, dar tiempo a los estudiantes para que estos reflexionen y puedan ofrecer sus respuestas. 

Propósito del aprendizaje: es necesario dejar claro qué se está aprendiendo, y por qué. 

Criterios de éxito: aclarar el desempeño que se podrá observar como resultado de este aprendizaje. 

Pero esa retroalimentacion, esas impresiones, no han de provenir únicamente de la interacción entre el docente y sus alumnos; sino también de la colaboración entre los propios estudiantes, “especialmente a través de la evaluación entre pares, en la que los estudiantes aprenden a darse un feedback constructivo los unos a los otros. Es una práctica que requiere tiempo, ya que los alumnos a menudo solo se interesan en la respuesta del profesor”, apunta Stobart. “En la evaluación para el aprendizaje se enfatiza el trabajo de grupo o en parejas: el docente hace una pregunta y los estudiantes debaten sobre ella en parejas antes de preguntarles por la respuesta adecuada. Y el profesor puede preguntarle a cualquiera porque todos lo han debatido”. 

¿Falta tiempo para implementarlo? 

“El principal obstáculo a nivel global suele ser la idea de que es una forma de evaluar que implica mucho tiempo. Los profesores tienen una carga de trabajo significativa, entre la planificación de las clases, impartirlas, y la administración que conlleva su rol. Personalizar el feedback a cada alumno puede parecer que llevaría una carga extra en detrimento de otras áreas o tareas igual de importantes”, señala Turner. 

Sin embargo, los autores señalan que el debate en grupos o con toda la clase proporciona a los estudiantes una comprensión más profunda que tendrá también su recompensa a la hora de hacer los exámenes tradicionales, mejorando el rendimiento de los alumnos y acortando las distancias entre los estudiantes con mejores y peores resultados. Si los estudiantes aprenden a trabajar en grupos pequeños, pueden plantearse unos a otros preguntas sobre lo que acaban de aprender; cada grupo hace sus preguntas al resto, y ello puede llevar a un debate enriquecedor acerca de las posibles respuestas. 

Los siete elementos clave de una retroalimentacion efectiva (feedback)

Proporcionar información útil a los estudiantes es una capacidad profesional que requiere experiencia, sensibilidad y reflexión. No es posible saber al 100 % cómo responderán los estudiantes, pero un feedback efectivo puede tener un impacto significativamente positivo en el aprendizaje. Por ello, el informe de Oxford identifica siete elementos clave: 

El feedback ha de ser específico y claro; con frecuencia proporciona muy poca información acerca de cómo puede mejorar el estudiante. Ello puede lograrse atribuyendo “medallas” (lo que el alumno ha hecho bien) y “misiones” (indicando tareas específicas que han de llevar a cabo). Por ejemplo: “Tus notas resumen bien el artículo y has identificado todos los puntos clave. ¿Puedes indicar cuál es el punto más importante para el escritor? ¿Cómo podrías mostrarlo en tus apuntes? 

Hay que escoger el momento oportuno. ¿Cuál es el mejor momento para compartir esas impresiones? Depende del dominio del estudiante, de la naturaleza de la tarea y del tipo de comentarios. Es, por ejemplo, recomendable evitar interrumpir el flujo de una presentación para dar correcciones, ya que estas pueden ser inútiles o directamente mal recibidas. Un estudio noruego destaca, además, la importancia de dar a los estudiantes tiempo para responder a ese feedback, lo que facilita el que sea percibido de forma positiva. 

Vinculación clara con el propósito de aprendizaje. También hay que tener cuidado con no proporcionar demasiado feedback; es mejor centrarse en uno o dos mensajes clave. 

Centrado en la tarea, no en el estudiante. Ha de referirse a lo que ha hecho bien, y cómo mejorarlo. Los estudiantes que recibieron elogios por el esfuerzo realizado tendían a perseverar en una tarea difícil, la disfrutaban más y no parecían perder confianza si no lograban terminarla. 

Incluye instrucciones sobre cómo avanzar en el aprendizaje. 

Ofrece estrategias en vez de soluciones. Si se quiere que los estudiantes aprendan cómo controlar y evaluar su propio aprendizaje, es importante que se les anime a practicar esa reflexión, como ocurre al pedirles localizar y corregir sus propios errores. De esta manera, el aprendizaje será mayor. 

Presenta un reto para el estudiante, exige actuar y es alcanzable. 

 

 
 

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